Tarragona cuenta su experiencia en Taiwan

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¿Cuáles son las preocupaciones reales de los niños y niñas de ocho y nueve años? ¿qué es lo que les mueve, lo que les motiva, lo que realmente desean cambiar? En el colegio Santa Teresa de Jesús de Tarragona, los alumnos y alumnas de 4º de Primaria concretaron esa inquietud: “qué podemos hacer para pasar más tiempo con nuestros padres”. Aplicando la metodología Design for Change y ayudados por sus profesoras llevaron a cabo un proyecto para conseguir cambiar la cantidad y la calidad de los ratos que comparten con sus padres.

Setenta y siete proyectos presentados, diez seleccionados, la sorpresa de ser el elegido para representar a España en Taiwan, el viaje, la experiencia con los demás representantes… todo han sido satisfacciones para el curso de 4º de Primaria 2017/2018 y para sus dos profesoras, Cristina Padrell y Sonia Ferrer. Valeria y Vicente han sido los alumnos escogidos para desplazarse a Taiwan. La madre de Valeria y el padre de Vicente les han acompañado, un gesto que las profesoras consideran “muy generoso, ya que nos permitió compartir la responsabilidad de estar pendientes de ellos”.

Un proyecto de familia

El viaje ha sido para todos “un regalo enorme por poder compartir nuestro proyecto y aprender de la experiencia de otros”. Para Vicente ha sido “algo inolvidable” y a Valeria le quedan “muy buenos recuerdos”. La convivencia entre los seis ha resultado muy buena “porque hemos hecho equipo –cuentan las profesoras- y hemos compartido situaciones muy especiales”.

El momento de la presentación del proyecto se vivió con emoción y nervios, aunque la presencia en el escenario de los padres amortiguó la sensación de miedo. “Pasamos nervios, sí, pero al estar con los padres nos sentimos mejor “–dice Vicente. La puesta en escena se ensayó muchas veces y la participación de los padres resultó muy efectiva al tratarse de un proyecto de familia.

Fue muy interesante también conocer los intereses y preocupaciones de chicos y chicas de otros países: el acoso escolar, la fabricación de jabones para evitar enfermedades, terapias en la escuela con perros, creación de un modelo de casco para llevar en caso de terremoto, convertir una zona abandonada en un parque de juegos, conseguir el certificado de nacimiento para niños y niñas de un orfanato… proyectos que demuestran que los niños pueden cambiar el mundo.

Organización al detalle

Todos destacan el clima que se creó durante los días que duró el evento: “había muchos voluntarios de Design for Change atentos a nuestras necesidades. Los chavales se relacionaron muy bien porque había actividades preparadas para ellos y eso facilitó la conexión”, explican Sonia y Cristina. También tuvieron la oportunidad de conocer a Kiran Bir Sethi, fundadora en 2009 de DFC.

La diversidad de idiomas hablados en el certamen fue un motivo de diversión, y Vicente y Valeria vivieron anécdotas de lo más entretenidas. “No sabemos cuántas horas, ni cuanta gente se ocupó del acondicionamiento de la escuela, pero la transformación fue total”, destacan las profesoras.

La Fundación Escuela Teresiana ha apostado por la metodología Design for Change desde hace ya varios años. De los 77 proyectos presentados el curso pasado al certamen, 35 fueron de colegios de la FET y cinco fueron elegidos entre los diez mejores. La manera de trabajar que propone DFC se basa en cinco fases -siente, imagina, actúa, evolúa y comparte- y consigue que los niños y niñas sean los protagonistas del cambio, un principio que también está recogido en el Proyecto Educativo Institucional (PEI) de la escuela teresiana.

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